lunes, 12 de julio de 2010

España campeón mundial de fútbol.


Ganó España. A la postre se impuso quien jugó mejor. Confieso que tenía cierta inclinación hacia Holanda, sin embargo, al ver el partido, rápidamente me convencí de que lo justo era que saliera victoriosa España. Desde el primer minuto quizo "buscar el partido". No se refugió atrás ni especuló con jugadas para hacer tiempo. Todo lo opuesto de Holanda quien en todo momento pareció ir tras el empate. Hay un hecho que ilustra todo el trámite del partido. En los minutos finales el entrenador de Holanda Bert van Marwijk saca a un volante y lo cambia por un defensa. Al minuto siguiente Vicente del Bosque (entrenado de España), saca a un defensa y coloca a un delantero.

Cuando sólo faltaban 4 minutos para el término del partido, Iniesta tras recibir un pase de Cesc Fabregas, conecta con esquinado tiro al arco. La expresión máxima del fútbol en toda su majestad: el gol.

Bien España, Felicitaciones.

lunes, 5 de julio de 2010

Imagine



Estoy escuchando por enésima vez "Imagine"de John Lennon y no me canso de pensar cómo alguien pudo escribir tan linda canción con tan hermosa letra. Creo que en esas estrofas se refleja tanta espiritualidad, tanto amor, tanta unión, tanta solidaridad. ¿Cómo Dios entregó tanto talento a un tipo como Lennon? No me refiero sólo al talento musical, sino también a su talento narrativo. Pienso que dice tanto de lo que nosotros los cristianos tratamos de transmitir.


Claro que también nos mueve el piso. Por ejemplo, la canción parte diciendo: "imagina que no hay cielo, es fácil si lo intentas, ningún infierno bajo nosotros" Es difícil aceptar esto para quienes siempre buscan hacer méritos para ganarse el cielo. Y qué decir de la frase: "Imagina que no hay países... ni tampoco religión" Otro golpe a la religiosidad.


Necesito aprender mucho. Todos necesitamos desconectarnos de nuestras herencias. Sólo un par de frases más:

Imagina nada de posesiones
me pregunto si puedes
ninguna necesidad de avaricia o ansias
una hermandad del hombre
imagina a toda la gente compartiendo todo el mundo...

viernes, 9 de abril de 2010

Una crisis personal.


Hace un par de días atrás me enteré de una muy triste noticia. Una persona muy querida fue diagnosticada con una enfermedad grave que no tiene tratamiento. No hay medicamento que ayude, no hay operación, no hay nada. El golpe fue demoledor, impactante y desconcertante. Surgen entonces muchas preguntas y casi todas ellas apuntan a Dios. ¿Qué sucedió aquí Señor? ¿Por qué pasa esto? ¿Podrá Dios revertir ese diagnóstico? La pena es tan grande que no deja pensar bien y eso produce invariablemente una crisis.


En el mundo de los barcos a vela existían dos grandes temores. Uno de los temores era encontrarse con un viento muy fuerte, y el otro era no tener viento alguno. Cuando había demasiada calma el barco permanece estacionario y la tripulación queda varada sin alivio alguno en el horizonte. Sin viento se puede encontrar la muerte ya que no hay avance y la falta de agua dulce es determinante. Por otra parte, un viento recio deriva en tormenta y las consecuencias de un naufragio son muy altas.


A veces la vida exige que resistamos una tormenta. Otras veces nos pone a prueba en medio del tedio. Tal vez nos sintamos muy varados. Pero ya sea que nos encontremos en una crisis de circunstancias o en un lugar a donde el viento espiritual se ha ido de nuestras vidas, necesitamos confiar en Dios para que nos guíe. El Señor, que es soberano sobre las circunstancias que cambian, con el tiempo nos guiará al mejor puerto que esperamos. "Ante esa calma se alegraron y Dios los llevó al puerto anhelado" Salmo 107.30

viernes, 1 de enero de 2010

Feliz año 2010


Todos los años nos dejan cosas buenas y no tan buenas. En lo personal puedo señalar que el año que pasó marcó con claridad que debo hacer ajustes en mi vida. Estos ajustes están más orientados al trabajo teológico (entiéndase iglesia, seminario y otros), que profesional educativo. Y no porque no me guste la educación, al contrario, me llena de satisfacciones, sino porque creo que uno también sufre un desgaste natural al desempeñarse por más de 11 años en un mismo lugar como profesional de la educación.

Si me preguntan cuál es mi sueño, les diría continuar trabajando en la educación, pero en una educación orientada a lo teológico o pastoral. Tal vez universitaria. Pero me siento terriblemente agotado del típico "chaqueteo" y "malas vibras" que permanentemente afloran en un mundo tan minúsculo el cual forma parte de muchas personas con sus comentarios inferiores.

Pero doy gracias a Dios por otras tantas personas que son muy positivas, amantes de la naturaleza, sencillas, honestas, cálidas, no arribistas y sin que su fin existencial sea sólo ganar más plata o sobresalir.

Para todos ellos, feliz año 2010. Me siento optimista de lo que nos puede traer el 2010. Ánimo para todos los que miran una puesta de sol y observan el horizonte con amor a todos.




jueves, 17 de diciembre de 2009

Fotos del Seminario

De izquierda a derecha: Róbinson (yo), Toño e Iván
Muy concentrado en mis estudios

Varios de mis compañeros de Seminario

Allí en el segundo piso, está mi habitación en el Seminario




La crisis contemporánea de la misión.


El término “misión” ha sido utilizado para referirse a distintas actividades a lo largo del tiempo. Las más utilizadas como sinónimos han sido mandar misioneros a otros países, realizar actividades por extranjeros, alguna agencia misionera, el mundo no cristiano, una congregación local sin pastor propio dependiente del apoyo de una iglesia más antigua, etc.
Todas estas connotaciones ligadas a la palabra “misión”, por familiares que sean, son de origen reciente. Hasta el siglo 16 el término se utilizaba exclusivamente con referencia a la doctrina de la Trinidad, es decir, al envío del Hijo por parte del Padre, y al del Espíritu Santo por parte del Padre y el Hijo.
En general el mundo occidental ha entendido la “misión” como el sometimiento eclesiástico y litúrgico de los pueblos no alcanzados. Muy relacionado a la incursión colonial. A este pensamiento se han opuesto autores de alto valor desde dentro de la propia misión. Uno de ellos es Schütz (1930) y Paton (1953). Ellos realizan una fuerte crítica a la misión como se ha entendido por muchos hasta ahora. Todo esto nos lleva a observar que existe ambigüedad sobre la naturaleza de la misión. Sus demandas han sido demasiado frágiles y basadas en elementos muy básicos. Las motivaciones han ido desde la postura claramente imperialista hasta la idea romántica de encontrarse en un país lejano rodeado de personas exóticas.

Todas estas circunstancias han llevado a reemplazar la confianza en el término “misión” llegando a producir un profundo malestar en algunos círculos misioneros. Incluso ha llegado a producir una parálisis total y a una retirada completa de cualquier actividad tradicionalmente asociada con la misión en cualquiera de sus formas. Otros siguen luchando tomados de la idea de que la misión es un mandamiento bíblico.

Si vemos este tema como una crisis, debemos también entender que, junto con el peligro, también existe una oportunidad. Es imprescindible alcanzar una nueva visión para salir del presente hacia un nuevo tipo de participación en la misión, lo cual no implica necesariamente tirar a la basura la experiencia acumulada de generaciones ni condenar con altivez los errores cometidos. De la idea de un mundo enteramente cristianizado o un planeta libre de hambre e injusticia, debemos centrarnos en otros horizontes más profundos y reales.
En vez de tratar de articular un único punto de vista sobre la misión, debemos intentar bosquejar los perfiles de “un pluriverso de misionología en universo de misión” (SoaresPrabhu 1986:87). No existe un modelo único de misión, por lo tanto, el investigador debe estar dispuesto a proponer sus propias suposiciones y estar dispuesto a revisarlas.

¿Qué se propone para lograr una correcta definición misionera?

Algunas ideas claves que podemos determinar son:

1. Que la fe cristiana es intrínsicamente misionera. El cristianismo es misionero por su misma naturaleza, de otro modo niega su misma razón de ser.
2. La misionología, como una rama de la teología cristiana no es una rama neutral sino que busca un compromiso con la fe cristiana.
3. No podemos delinear con precisión el concepto de misión. No admite definición. No debe ser encerrada dentro de estrechos presupuestos personales.
4. La misión cristiana expresa la relación dinámica entre Dios y el mundo. Primero entre Dios e Israel y más tarde con Jesús de Nazaret.
5. No existen leyes de misión inmutable y objetivamente correcta. No hay una continuidad ininterrumpida entre nuestra práctica misionera y el testimonio de las Escrituras, de hecho, la misión es una empresa que se ejecuta en el contexto de la tensión de lo divino y la confusión humana.
6. La iglesia es naturalmente misionera. Es redundante hablar de “evangelio universal”
7. La diferencia entre misión nacional y misión extranjera no es de principios sino de alcance. La idea de viajar al extranjero no es un requisito sine qua non para la actividad misionera.
8. Existe diferencia entre misión en singular y misiones en plural. La primera se refiere a la misión de Dios al mundo. La segunda es el privilegio en la cual la Iglesia puede participar de anunciar las buenas nuevas.
9. La tarea misionera es amplia y abarca las esferas espirituales, materiales y sociales.
10. La Iglesia esta llamada a no cerrar los ojos ante la injusticia, violencia y opresión.
11. La misión incluye la evangelización.
12. La misión es el no al mundo en el sentido de que no puede mezclarse con movimientos sociales y políticos hasta el punto de identificarse completamente con ellos.
13. La Iglesia no es idéntica al Reino de Dios, pero tampoco es ajena a él. Es un anticipo de su venida. Ha sido llamada a salir de este mundo y al mismo tiempo es enviada al mundo.

Resumen realizado por Robinson Candia Riquelme, alumno del Seminario Teológico Bautista de Chile. (Análisis texto de Bosch)

jueves, 3 de diciembre de 2009

Problemática de discriminación al interior de las Iglesias.


A través de mi experiencia como cristiano he podido constatar que existen y perduran en los tiempos las contradicciones y notorias discriminaciones hacia la mujer y su rol en la Iglesia. Éstas se basan en equivocadas interpretaciones de nuestra religión cristiana, y no hablo sólo de la iglesia católica apostólica y romana, sino también marcadamente en la protestante evangélica. Esto es fácilmente visualizado en la falta de posibilidades para que las mujeres desarrollen con plenitud los dones que Dios ha concedido para realizar el proyecto del Reino.

Para muchos evangélicos la oración de Jesús que señala “hacer tu voluntad, Señor” se confunde con hacer la voluntad del varón.

Muchos cristianos de diversas denominaciones interpretan la Palabra de Dios sin una adecuada exégesis y hermenéutica lo que los ha llevado a prácticas discriminatorias inimaginables que cruzan toda la esfera del sur humano.
El principio creador base para cualquier cristiano debería ser que las relaciones de subordinación y de dominio son contrarias a la voluntad de Dios.
En las muchas iglesias se continúa imponiendo una mirada arbitraria, masculina y patriarcal Dios. Ahora bien, mientras exista discriminación dentro de la Iglesia, esta no podrá mostrarse como defensora plena de la igualdad en derechos de varones y mujeres, y si esta discriminación no fuese superada, no faltará quienes sigan considerando que desde la Iglesia se promueve la mentalidad de superioridad masculina. Debemos como cristianos proyectar nuevas formas de hacer evangelio y abrir espacios amplios para que mujer y varón consigan algún día comer en la misma mesa sin puestos de privilegio, sin miradas de privilegio y sin sueldos de privilegios.